como artista visual










“A veces me enamoro de una idea e intento convertirla en película, de la misma manera que a un pintor se le ocurren ideas que quiere plasmar en un lienzo. Es una experiencia personal muy grata, y siempre esperas que los demás sientan lo mismo que tú”.
En el año 1965, sin embargo, ingresó a la Pennsylvania Acadamy of Fine Arts (PAFA), de Philadelphia. “Era un tiempo magnífico para estar en la Academia,” asegura. “Las escuelas tienen olas, y sucedió que yo le pegué a una ola creciente y gigante. Había tanta gente buena en la escuela. Y ese fue el comienzo de todo. Se me aclararon las cosas en términos de pintura, y mi estilo encontró su camino.”
“La casa a la que me mudé quedaba frente a la morgue, al lado de Pop’s Diner. El área tenía un ambiente grandioso -fábricas, humo, autopistas, diners, los personajes más extraños, las noches más oscuras. La gente tenía historias cinceladas en sus rostros, y yo veía imágenes vívidas -cortinas de plástico sostenidas con curitas, harapos rellenando ventanas rotas- mientras atravesaba la morgue camino a un negocio de hamburguesas.”



Hasta el día de hoy, David dedica su rutina a la creación, mayoritariamente pinturas, en las cuales mezcla diferentes técnicas, dándole a su obra un estilo único y especial.